Tierra de Nadie

Tierra de Nadie

¿Cómo entender la frontera? Esa vasta franja de tierra y agua que divide a México de los Estados Unidos. Como entender la vida de muchos de nuestros paisanos que sufren de cerca los inconvenientes del Río Bravo o la sombra del muro fronterizo. Esa tierra que esconde historias que día con día cruzan el río o se ahogan en él. Como ignorar el sentimentalismo de una esperanza -que es lo último que muere- de muchas familias abandonadas en este lado del río en tantos pueblos devenidos en matriarcados o en zonas fantasmales. Ah, si el río hablará -dicen algunos- cuantas historias nos contaría. La serie de cuentos que componen este libro “Tierra de Nadie” de Eduardo Antonio Parra, es una fabulosa narrativa que exalta nuestra idea de la frontera, donde se conjugan historias de violencia, mito e imaginación que hará que los lectores se transporten a los linderos de su propia fantasía, sin abandonar la cruda realidad.

                La imagen de la anciana Dolores sentada en la piedra del río esperando a Zacarías, simboliza la espera perpetua y delirante de muchas mujeres de migrantes que no solo provienen del centro y sur de México, sino también de Sudamérica. Ellas que esperan el regreso incierto de su hombre, sorteando las dificultades de la vida y tejiendo un manto de optimismo cual Penélope anhela a su Odiseo. Ahí donde la frontera es también México entero, se vive la corrupción de los policías y el abuso a los prostitutos, pero ahí la literatura cede impotente al más crudo realismo. Anécdotas como la de Estrella que describen, con humorismo cruel, una tragedia. Cuyo lenguaje de aparente vulgaridad, refleja sin embargo toda la vitalidad de una literatura que solo hace eco de las voces de seres de carne y hueso que habitan la frontera. Además, nos describen la realidad de las pandillas que defienden territorios cual primates en la selva.

                Prepárese para la enigmática historia de un maestro rural, los vericuetos de la narración lo arrastraran como la corriente de un río hacia un desenlace en forma de cascada, imperiosa y totalmente insospechada. El bien y el mal intentan conjugarse en una imagen imposible, se escurren a lo largo del relato solamente para enredar las cosas de manera que usted abuse de su imaginación y acabe sorprendido. Por eso le recomiendo ampliamente esta lectura. Porque además hay que reivindicar al escritor mexicano, este libro es un ejemplo de que vale la pena leer lo producido en casa. Así que no puede usted dejar pasar la oportunidad de explorar este libro y comprobar que por muy arriesgado que parezca internarse en esa Tierra de Nadie, vale la pena disfrutar el riesgo.

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