Sep 27, 2011 - Cuentos    No hay Comentarios

Una historia que no es historia

Concebí la idea de relatar una historia sin protagonista, sin lugar y sin tiempo. Intenté madurar la idea para escribir un relato impersonalizado, sin que mi imagen se deslizara subrepticiamente a través de la narración. Quise siquiera imaginar un lugar inexistente, fuera de este mundo, fuera del universo conocido, fuera incluso de la propia imaginación humana, la idea ha sido difícil de madurar. Por último, trabajé en la hipótesis de un acto sin tiempo, que no dependiera de antecedentes manifiestos y que no produjera ningún tipo de consecuencia futura, ha sido sumamente complejo el planteamiento de un ejemplo concreto, en cualquiera de las aristas de la historia. Era como si esperara una revelación, como si anhelara ver el mundo “como pudo verlo Adán en el Paraíso” y sentir que está en mi eternidad y no en mis palabras, que puede ser mencionado o aludido pero no expresado, y que nuestra pequeña existencia no es (como nuestra vanidad soñó) un espejo del mundo sino una cosa más agregada al mundo. Como aquel caso de Giambattista Marino cuando vio la rosa amarilla.

Pero me percate que incurría, en mis ejercicios o ensayos, en constantes y estúpidas contradicciones. Empecé a dudar de la capacidad de la mente humana para formular esta historia. Hasta llegué a convencerme de que no solo se trataba de limitaciones de mi propio cerebro, sino de la capacidad cerebral de todo el género humano. Justo en ese instante de mi estupor, experimente la sensación que refleja la mirada triste y distraída de un chimpancé en la jaula del zoológico cuando está quieto; esa “extraña tristeza cansada” dice Bertrand Russell. Es como si su estado reflejara una angustia por querer convertirse en hombre pero no poder descubrir el procedimiento secreto para lograrlo. En el camino de la evolución se equivocó de rumbo, y mientras que sus primos avanzaron él se quedó atrás. “Sabe que existe algo mejor que él y que está casi a su alcance; pero no sabe dónde buscarlo ni cómo encontrarlo”. La historia pudiera llamarse: “La angustia por una humanidad que no vale la pena”.

¿Tienes algo que decir? Seguir adelante y dejar un comentario!