¿Y ahora que?

Estábamos frente a una enorme mesa ubicada en el centro de la oficina. A su alrededor muchas portátiles que recibían los impactos de las yemas de los dedos sobre el teclado numérico. Las actas comenzaban a llegar una por una, muy lentamente. Los representantes generales y los abogados comentaban las incidencias más relevantes. Las cifras iban acumulando resultados magros. La tendencia parecía desfavorable y los semblantes comenzaron a reflejar la preocupación de la derrota. Algunas miradas exploraban el piso con frecuencia aunque en él no hubiera números, otros perdían la mirada en un horizonte inexistente. Esa es la última imagen que mi memoria registra del cuarto de guerra de la campaña a avanzadas horas de la madrugada.

Los resultados definitivos de la elección presidencial han dado como ganador a Enrique Peña Nieto. Mientras que Andrés Manuel López Obrador obtuvo un cercano segundo lugar, y Josefina Vázquez Mota cayó hasta el tercer sitio. Los mexicanos decidieron el regreso del PRI, fueron cautivados por la juventud y carisma de una máscara sin cuerpo. Desestimaron las críticas fundadas sobre las malas compañías del candidato, sus relaciones y pactos indebidos con personajes corruptos, así como el pasado autoritario e irresponsable del partido postulante. La mayoría de los mexicanos decidieron asumir el riesgo de un gobierno con antecedentes penales, por decirlo así. Pero hay que tomar en cuenta que los ciudadanos también calificaron al gobierno en turno y su calificación fue negativa.

Si usted está preocupado por lo que viene, tiene razones para estarlo. Porque hay elementos para suponer que el próximo gobierno representa los intereses de la televisión, y de la vieja guardia del PRI; que no habrá democratización de los medios de comunicación, y el duopolio será intocable en sus negocios millonarios. ¿La reforma sobre el derecho de réplica queda sepultada? ¿Qué pasará con la reforma laboral que incluya una transformación al régimen sindical, incluida la transparencia de recursos? ¿Se logrará una reforma integral a Pemex, después de que ha sido obstaculizada por el sindicato durante mucho tiempo, ahora que Carlos Romero Deschamps será senador? Tampoco sabemos qué pasará con la reforma política que incluye la reelección de legisladores y alcaldes. ¿Y la lucha contra el crimen organizado seguirá o habrá simulación? Hay una agenda de gobierno muy importante que tendrá que impulsar la oposición para que México no se estanque o retroceda al pasado.

Por otro lado, el engaño de las encuestadoras quedó al descubierto, la supuesta distancia de hasta 18 puntos de diferencia que pronosticaban antes de la elección, solo quedó en un escaso 6.5 por ciento. ¿Qué hubiera pasado si las encuestas hubieran reflejado la realidad? La percepción de un puntero inalcanzable afectó al candidato que iba en segundo lugar, que en un momento fue Josefina Vázquez Mota y en la recta final Andrés Manuel López Obrador. La disculpa pública del Diario Milenio por el trabajo de GEA-ISA, es un acto valioso de sinceridad y autocritica pero el daño ya está hecho. Aunque conviene preguntarnos: ¿fue una falla en las encuestas o una manipulación deliberada? Si el caso es el segundo, me parece que una disculpa pública es insuficiente.

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