Uniones homosexuales

BODAS G

Actualmente existe un “abandono de la mayorías” pues “lo peor que le puede pasar al ciudadano corriente, a las mujeres y los hombres de la calle, es formar parte de la inmensa mayoría a la que no le pasa nada. Para que se ocupen de ti, querido lector, te tiene que pasar algo. Debes formar parte de una minoría, no de la mayoría”. Eduardo Punset.

Muy interesante el efecto mediático que ha logrado Indira Vizcaíno, alcaldesa del municipio de Cuauhtémoc, al anunciar la realización del primer matrimonio gay en el Estado de Colima. La noticia no solo fue encabezado de los diarios locales, sino que se replicó en diversos diarios nacionales y en la prestigiada cadena de noticias CNN México. Además, el tema fue colocado –hábilmente- no solo en la agenda mediática sino también en la agenda legislativa, pues las fracciones políticas del Congreso Local anunciaron sus posturas sobre el tema e incluso se sugirió la realización de foros de consulta que deriven en una reforma en la materia. Asimismo, las organizaciones que agrupan a estas minorías iniciaron un activismo en favor de sus derechos.

Se trata de una acción estratégica del gobierno del municipio de Cuauhtémoc, coherente con los postulados del Partido de la Revolución Democrática (PRD) que ha sido impulsor de estos temas. Y que, tal vez, implica alguna estrategia para posicionar al cuadro más sobresaliente del perredismo. Una joven alcaldesa, que a su corta edad ya fue diputada federal y que es hija de Arnoldo Vizcaíno Rodríguez, una de las figuras más importantes del perredismo en el Estado de Colima. Más allá del asunto de fondo, al que me referiré enseguida, cabe resaltar el efecto mediático -premeditado o no- que se ha logrado con esta acción, pues para muchos nada es casual sino parte de los trabajos preliminares para definir la próxima sucesión estatal de 2015. Aunque hay que reconocerlo, a escasos seis meses de iniciadas las administraciones municipales, aún es precipitado hablar de esos temas.

Sin embargo, en cuanto a las uniones entre personas del mismo sexo la propia Constitución del Estado define al matrimonio como un contrato civil entre un solo hombre y una sola mujer que se unen para perpetuar la especie y ayudarse en la vida, de tal manera que resulta incompatible con las uniones referidas. Sin embargo, existen antecedentes en otros Estado de la República como Oaxaca y Quintana Roo, donde la Suprema Corte ha concedido amparos a parejas del mismo sexo bajo el argumento de que no pueden negarles la unión legal cuando la propia legislación estatal no lo prohíbe expresamente. Y en otros casos, la propia autoridad ha permitido los matrimonios bajo el mismo argumento de la no discriminación.

Se trata, sin duda, de un tema polémico que no ha sido abordado por los congresos estatales de manera seria, pues el único que actualmente ha legislado al respecto es el Distrito Federal. Y peor aún, he escuchado opiniones de actores políticos involucrados que se expresan de forma sarcástica o en burla, cuando a mi parecer la sociedad bebería ser más tolerante y buscar un esquema de regulación que permita a las personas del mismo sexo expresar su voluntad de convivir en pareja bajo un marco legal. Aunque es indudable que la institución del matrimonio tiene un fuerte arraigo cultural y una sociedad conservadora como la nuestra rechazaría el mismo título para dichas uniones. La alternativa consiste en atender el asunto desde el aspecto legal, es decir, por tratarse de un contrato civil con determinados efectos jurídicos, debería crearse una figura similar, con otra denominación, que produzca los efectos jurídicos necesarios para garantizarles certeza y seguridad jurídica en su convivencia.

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