Un perfil para el dirigente

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Actualmente el Partido Acción Nacional (PAN) está inmerso en un proceso de renovación de sus estructuras y órganos partidarios, con miras a la contienda electoral de 2015. Se reestructurarán algunas dirigencias municipales y el Consejo Estatal. Este último, encargado de elegir al próximo jefe estatal conforme a las disposiciones vigentes de sus Estatutos Generales, ya que la reciente reforma aprobada en la XVII Asamblea Nacional Extraordinaria –mediante la que se avaló la elección directa del dirigente por parte de la militancia-, será reanudada hasta agosto próximo, puesto que fue suspendida por falta de quorum en marzo pasado. Se ha preguntado usted acaso ¿Qué dirigente estatal necesitan los panistas de Colima?

Desafortunadamente el liderazgo que necesita Acción Nacional no será producto de una elección en la que participen los más de 3 mil 500 militantes que actualmente integran el padrón. Me parece que se ha hablado poco de esto, pero en las circunstancias actuales del partido, el nuevo dirigente si necesita el peso de esa legitimidad. Año tras año, elección tras elección, esta inmensa mayoría de panistas solo ven pasar directivas que ni los ven ni los oyen. Esta era, desde mi punto de vista, la coyuntura histórica idónea para otorgarle esa facultad a la militancia a fin de lograr un cambio radical en la institución. Algunos realmente lamentamos que esto no ocurra, porque–tal vez- otro trienio más seremos liderados por una secta minúscula.

La militancia está harta de una dirigencia que se dedique a promover sus intereses particulares o los de un reducido grupo en detrimento de la mayoría. Ya no aguanta más el espectáculo de la batalla campal que se libra cada tres años por apoderarse de las plurinominales. De un dirigente mediático que está más preocupado por dar la nota que por hacer trabajo interno o de calle. Se necesita un liderazgo que se dedique a unir a las diversas corrientes al interior del partido, no solo alguien que tenga buenas intenciones. Un dirigente con una imagen pública que refleje la verdadera esencia del PAN: honestidad, congruencia y espíritu de servicio. Alguien que tenga el tiempo suficiente para dedicarse en cuerpo y alma a una misión que va más allá de ganar elecciones.

Alguien que guste de apapachar a los ciudadanos, de ir a sus colonias y escuchar sus problemas, y que no lo haga por obligación. Hay muchos panistas que viven en la pobreza, a los que solo se voltea a ver para pedirles el voto cuando hay elecciones. Después de 12 años de gobiernos del PAN, ellos que han permanecido fieles en la tormenta, siguen en las mismas condiciones de precariedad o quizá peor. Ningún dirigente se ha preocupado por el bienestar de sus bases, de aquellos que los hacen ganar regidurías o diputaciones. Un buen líder no negaría que también esta es parte de su tarea, y que él debe dar el primer paso. Es necesaria una persona que cumpla la palabra empeñada, aun cuando esto le pudiera generar conflictos o enfrentamientos con otros grupos. Alguien que respete las reglas internas y las leyes en general, no solo para dar el ejemplo sino para hacerlas cumplir a los demás. Porque combatir las prácticas fraudulentas al interior del partido debe ser una prioridad, si queremos verdaderamente a la democracia.

Estos son los trazos de una figura que hoy día es necesaria en Acción Nacional. Quién sabe si exista este perfil dentro de sus filas, pero de entre los posibles aspirantes hay unos malos y otros peores.

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