Sesiones de Cabildo

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En días pasados el Cabildo del Municipio de Comala destituyó a la Secretaría del Ayuntamiento, bajo el argumento de que no cumplía adecuadamente sus funciones, pues solo citaba a sesiones de tipo extraordinario y no daba a conocer a los munícipes los asuntos a tratar con la suficiente anticipación. El caso es paradigmático porque es práctica común en los diversos Ayuntamientos del Estado la realización de este tipo de sesiones en lugar de las ordinarias. Permítame explicarme. La Ley del Municipio Libre que rige el funcionamiento de los gobiernos municipales en nuestro Estado prevé claramente que las autoridades municipales podrán sesionar cuantas veces sea necesario para el cumplimiento de sus funciones, pero les obliga a realizar cuando menos dos sesiones al mes. Sin embargo, la misma ley no establece de manera expresa si dichas sesiones obligatorias deberán ser del tipo ordinarias o extraordinarias, aunque como veremos más adelante la interpretación más congruente es que se refiere a las ordinarias.

            Existen básicamente tres tipos de sesiones de Cabildo: las ordinarias, las extraordinarias y las solemnes. En forma general, las primeras son aquellas que se realizan de manera cotidiana para el despacho de los asuntos de la administración municipal; mientras que las extraordinarias son las que se convocan para conocer asuntos urgentes que por su naturaleza deben ser atendidos de forma inmediata; y las solemnes son aquellas que tienen por objeto la conmemoración de un hecho relevante conforme a la ley o a juicio de los munícipes y a las que regularmente concurren representantes de los Poderes del Estado. De ahí que la diferencia entre las sesiones ordinarias y extraordinarias es que en las primeras existe una fecha establecida para su realización, conforme a un calendario previamente fijado, mientras que en las segundas se atienden asuntos imprevistos que no estaban contemplados con anterioridad o que era imposible preverlos. Por eso las sesiones extraordinarias pueden ser convocadas en cualquier tiempo, mientras que la convocatoria para realizar las sesiones ordinarias debe cumplir un plazo determinado.

            En este sentido, las sesiones ordinarias permiten a los miembros del Cabildo conocer los asuntos con suficiente antelación y estudiarlos, mientras que en las sesiones extraordinarias regularmente los asuntos a discusión no se conocen previamente o solo con muy poca anticipación. Por lo tanto, lo lógico es que los asuntos imprevistos sean los menos y las sesiones extraordinarias sean pocas. Sin embargo, esto contradice la práctica en la mayoría de las administraciones municipales, porque de una revisión más o menos detallada a la información disponible en los portales de Internet de los Ayuntamientos, encontramos que el número de actas de sesiones extraordinarias supera en su gran mayoría a las de sesiones ordinarias. Solo unos ejemplos, en el caso de Coquimatlán, de las diez actas publicadas todas son de tipo extraordinario; en el Municipio de Tecomán, según las actas publicadas, hasta febrero de este año se realizaron un total de cinco sesiones ordinarias y doce extraordinarias; por parte de Cuauhtémoc, encontramos que ha realizado diez sesiones ordinarias por diecisiete extraordinarias. Mientras que en Villa de Álvarez, según la información publica, se han realizado igual número de sesiones ordinarias y extraordinarias, es decir, diez en cada caso.

            Pero ¿Porque los Gobiernos Municipales prefieren las sesiones extraordinarias? El problema radica en que se ha desvirtuado la figura de las sesiones extraordinarias, que están reservadas para casos de urgencia, y se hace uso de la misma en forma convenenciera. Es decir, regularmente se deja todo para el final y se dice que el plazo está encima y por lo tanto sino se realiza la sesión no se atenderá el asunto en tiempo y forma. Pero no es más que una burda justificación de la ineficiencia de las administraciones municipales o la poca importancia que se le da a los cuerpos colegiados de cada Municipio, que conforme a la ley son la máxima autoridad en cada demarcación. Además, otra de las consecuencias negativas de esta práctica es que dado que en sesión extraordinaria no se contempla un punto para asuntos generales, se impide que los munícipes de oposición puedan formular propuestas o planteamientos en relación al gobierno del municipio. De esta manera se limita en forma negativa el principio democrático que prevé una integración y participación plural en estos órganos de gobierno.

            Bajo este principio legal ¿Cuántos funcionarios municipales deberían ser destituidos?

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