Sesgo cognitivo

Los estudios de la mente y del comportamiento humano revelan que cuando lo seres humanos explicamos nuestro propio comportamiento, regularmente mostramos un sesgo de autocomplacencia.

A todos no ha pasado que cuando vas tarde al trabajo, y llevas mucha prisa siempre te topas con un idiota que camina a paso de tortuga, y ni siquiera es capaz de hacerse a un lado. En cambio, en otras ocasiones vas manejando tranquilamente, respetando todas las señales de tráfico y entonces un loco se te echa encima, te atosiga todo el camino y ni siquiera es capaz de adelantarte. De modo que siempre nos toca un imbécil por delante y un loco detrás, nosotros nunca somos ni lo uno ni lo otro. Nuestra velocidad siempre es la correcta.Lo mismo parece ocurrir con nuestros legisladores.

Se ha preguntado usted ¿por qué un diputado o senador no necesita separarse del cargo para hacer campaña electoral? Sí, efectivamente, es el único funcionario público que puede ser candidato y funcionario público, en pleno ejercicio, al mismo tiempo. Esta es una disposición que la misma ley electoral contempla de esa manera. Revise usted el título tercero del código electoral local y se dará cuenta que los requisitos de elegibilidad para los diversos cargos (gobernador, integrantes del ayuntamiento, y diputados) no contemplan la necesidad de separarse del cargo de diputado para contender por alguno de ellos, en cambio integrantes de la administración pública estatal o municipal de cierto nivel (regularmente director general) están obligados a separarse del cargo para ser elegibles a uno nuevo. En el caso de la administración pública federal opera el mismo principio puesto que ningún integrante de nivel de mando puede permanecer en el cargo y ser candidato, inclusive en algunos supuestos la ley exige la separación definitiva del cargo a efecto de poder ser registrado como candidato. La única excepción es para el caso del diputado federal o el senador que no está obligado a separarse de su cargo, ni a pedir licencia.

Esto se debe a que la ley la hacen los diputados y senadores, y bajo el argumento de que el legislador no maneja recursos públicos no está obligado a separarse del cargo. Aunque reciban sueldos significativos aún en épocas de receso. Inclusive se dará usted cuenta que la ley está hecha como traje a la medida porque los periodos ordinarios de sesiones concluyen precisamente cuando inicia la actividad electoral, es decir, los periodos de receso han sido diseñados de tal manera que coincidan con la época de mayor actividad electoral. Pero recuerda usted el caso tan sonado que ocurrió en 2009, en el que días antes de la elección, los entonces diputados de la LV Legislatura del Congreso Local: Brenda del Carmen Gutiérrez Vega, Enrique Michel Ruiz y Gabriela de la Paz Sevilla Blanco, fueron temporalmente privados de las candidaturas a presidentes municipales de Villa de Álvarez, Colima, y Manzanillo, respectivamente, precisamente por no haber solicitado licencia al cargo, hecho que a juicio de la Sala Regional del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación con sede en Toluca generaba inequidad en el proceso.

Sin embargo, dicha decisión fue revocada por la Sala Superior del mismo Tribunal bajo la premisa de que carecía de sustento legal, pues ninguna ley contempla la obligación de que los diputados locales deban separarse del cargo a efecto de ser elegibles para otro. Con ello se confirmó que los legisladores han hecho la ley a la medida. Es decir, con un sesgo de autocomplacencia, porque consideran que el resto de los funcionarios públicos puede utilizar la influencia del puesto y los recursos humanos y económicos para beneficiarse en una campaña, pero los legisladores jamás. Consideran quizá que son los únicos funcionarios que actúan correctamente en los procesos electorales, y nunca utilizarán la influencia que les da el cargo para obtener una ventaja en la contienda.

Desde luego que esa idea es falsa, y las condiciones de equidad implican necesariamente una igualdad de condiciones para los contendientes, por lo que los legisladores también deberían separarse del cargo para poder ser candidatos, pero ¿habrá esperanza de que algún día la ley exija esa obligación a los legisladores? ¿Algún diputado o senador será capaz de presentar alguna iniciativa en ese sentido? No hay muchas esperanzas para eso, pero la verdad es que este tipo de prácticas sólo impide el desarrollo de nuestro régimen democrático. Y es quizá por esa causa por la que la mayoría de los legisladores practican el llamado “chapulineo”, pues liberados de la obligación de separarse del cargo van de puesto en puesto. Esta actitud de los políticos y los partidos se refleja en otras decisiones similares que sólo buscan fortalecerlos e incluso incrementar su poder en detrimento del ciudadano. Como el caso de las candidaturas ciudadanas o la reelección legislativa que no han sido aprobados porque debilitan los cotos de poder de los partidos.

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