Confusión y Sátira del cuarto de guerra

Mis amigos no pudieron contener la risa cuando les conté un sueño que tuve hace poco. Se trata de una escena inusual en la que el Presidente Felipe Calderón llega a mi casa a visitar la familia, abraza a mi mamá, saluda a mi papá con solemnidad y dialoga con algunos de mis hermanos, incluida Esmeralda. Pues bien, en ese momento en que espero ansioso su saludo para intercambiar algunas palabras, le digo: Soy José Cárdenas, mucho gusto señor presidente. A lo que contesta: ¿José Cárdenas…, tú escribes una columna verdad? Si señor presidente, respondí emocionado. Claro que sí, he leído algunas de ellas, finaliza. Sin embargo, mi sueño tambaleó y apunto de despertar, con un pie en la realidad y otro en el sueño, aclaré: Ah, ese no soy yo, señor presidente. En clara alusión a la confusión con el periodista de mi mismo nombre que escribe una columna en el Periódico Excelsior.

Sátira del cuarto de guerra

Prácticamente todas las cúpulas están con nosotros. Esta campaña la tenemos ganada señores, dice Paul Stranka a su equipo.

– Pero la gente no cree en nosotros, señor. Dicen que estamos haciendo trampa y que el partido no debe traicionar sus principios.

– Esas son tonterías Eloiso, en la política todo se vale. Usted ya debe saber, a estas alturas, con qué bueyes aramos.

– Pero es que las columnas de los periódicos todos los días ventilan los problemas que arrastra nuestra campaña.

– Es cierto, pero cada vez que miro los diarios, me basta espiar los titulares para fortalecer mi vieja convicción de que la estupidez humana es inmortal.

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