Politik – Politica

Politik

Paul Stranka salió tambaleándose de su casa, recorrió las calles polvorientas con prisa y desesperación. Pronto divisó la taberna principal, el lugar más importante de su pueblo. Politik, un prostíbulo rancio y apestoso que congregaba a los hombres de la ciudad. Allí se jugaba a las cartas, o al ajedrez, en una nube blanca de tabaco que cubría el ambiente. El vino lo embriagó toda la noche. Fuera de sí, al filo de la noche preguntó: ¿Dónde están los jóvenes? La expresión sonó como un alarido desesperado. Pero los jóvenes tenían restringida la entrada a Politik, porque son demasiado tiernos y tontos para ella.

La historia que antecede a esta imagen decadente del lugar nos dice que este era el salón más precioso de todos los tiempos, en él se congregaban hombre y mujeres de todas las edades, y de todos los rincones. Poco a poco se fue convirtiendo en un lugar sombrío, lleno de hombres viciosos entregados al juego y a la bebida. Gradualmente se expulsó a los jóvenes y a las mujeres para convertirlo en un centro de vicio. Los despojados perdieron el interés y no hicieron nada por recuperar aquel importante espacio. Ahora parecía un club de ancianos dedicados a repetir sus jugadas arcaicas y aburridas.

Los nuevos tiempos cayeron sobre Politik como si se tratara de una avalancha. Finalmente comprendieron que estaban desfasados y anhelaron la gloria de sus tiempos juveniles. Descubrieron que si permitían el regreso de los jóvenes y las mujeres aquello recobraría su antigua gloria. La antigua prohibición perdió sentido y se convirtió ahora en una regla. Debían ser los jóvenes y las mujeres quienes llenaran el lugar. Primero habían sido expulsados, hoy se les rogaba su regreso. Los hombres de poder reconocieron que su conducta había conducido a la decadencia, y que era preciso dejar a los jóvenes ensayar sus nuevas ideas para rescatar aquel barco medio hundido y a la deriva.

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Hoy más que nunca la política necesita a los jóvenes, pero irónicamente hoy día son precisamente los jóvenes los que más se alejan de la política; no quieren saber nada de ella. Debido a esto, el verdadero poder de los políticos consiste en tener la capacidad de interesar a los jóvenes y lograr su participación en ella. Hay algunos políticos jóvenes que participan activamente con pretensiones de crecer en este ámbito, tenemos a Esmeralda Cardenas, Brenda Gutierrez, Gabriela Benavides, por el PAN; y a Fernando Mancilla, líder de la FEC, a los diputados José Manuel Romero, Kike Rojas, Mely Romero, por el PRI, entre otros. Es alentador saber que hay jóvenes en la política, que se interesan y que participan. Aunque ello no implica que los espacios deban estar ocupados en su totalidad o aun en su mayoría por los jóvenes, pues eso nos llevaría exactamente al extremo que estamos refiriendo. Pero la presencia de jóvenes añade un aliento a la actividad política, ya sea para demostrar que las nuevas generaciones vienen empujando fuerte con ideas innovadoras, o bien, para decepcionar mostrando que son más de lo mismo.

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