No se deje engañar

Cada vez que abre el periódico, que prende la radio o la televisión se encuentra con la noticia de que cierto candidato va muy arriba en las encuestas y pues le dicen que ya nadie lo alcanza, que ese candidato ya ganó. Pero las cosas son muy diferentes a lo que le pretender hacer creer. No sólo porque según información revelada por Wikileaks, el candidato priísta financia las encuestadoras y los medios de comunicación desde el 2009 para que lo favorezcan, sino porque todo es parte de una estrategia para llevar a la presidencia a un candidato a modo.

Tan sólo analice lo siguiente. Las televisoras tienen un candidato y tratarán de imponerlo a toda costa, pues no sólo lo han favorecido desde 2009 en noticieros y propaganda disfrazada, sino que hasta le consiguieron una esposa de telenovela. A cambio, el PRI ha frenado en la Cámara de Diputados iniciativas como la del derecho de réplica y ha favorecido la agenda de las televisoras. Los programas de análisis político, como Tercer Grado, repiten a diario que el PRI ya ganó, pero ocultan un dato fundamental: el número de indecisos y su capacidad para definir la elección.  Los errores de Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro no recibieron la menor cobertura, prácticamente fueron ignorados. Sin embargo, los supuestos errores de la candidata panista Josefina Vázquez Mota se magnifican para tratar de afectarla.

A raíz de los spots del PAN para desenmascarar a Peña Nieto como un mentiroso, el PRI pretende evadir el debate con el débil argumento de que la confrontación y el análisis de trayectorias sólo dividen a los mexicanos. Pero la realidad es que sólo se trata de una argucia para evadir el debate, para evitar que los mexicanos sepan quién es quién. Pretenden esconder el pasado sangriento y corrupto del PRI, así como sus peores prácticas, como los casos de Mario Marín en Puebla, Ulises Ruiz en Oaxaca o Humberto Moreira en Coahuila, de Norte a Sur, en el presente o el pasado, el PRI tiene mucho qué esconder. Por eso resulta comprensible que con un pasado tan oscuro, y un candidato tan vacío se rehúya debatir. Pero no hay que temerle al debate y a la confrontación de ideas, el silencio sólo busca acentuar el abstencionismo. Porque no se critica la vida personal de nadie, sino su desempeño en las tareas públicas, por eso el interés se convierte en público y sirve para orientar el voto.

No se deje engañar, su voto es muy importante. Todas las encuestas revelan que un gran porcentaje de electores aún no ha decidido y están evaluando a los candidatos y sus propuestas. Escuche, valore y decida, que no le digan lo que debe hacer, usted es quien decide.

CONFLICTO EN EL PODER JUDICIAL
Mientras la clase política estatal se encuentra concentrada o distraída en temas electorales, las ejecuciones entre miembros del crimen organizado son cosa de todos los días. La violencia parece irse convirtiendo en un asunto cotidiano, gracias a nuestra indiferencia. Muchos políticos están más preocupados por ganar una campaña o asegurar un sueldo durante los próximos tres o seis años, que por atender temas prioritarios del estado. Por eso he señalado en otras ocasiones la necesidad de que los legisladores soliciten licencia al cargo para poder irse a una campaña electoral. Los congresos vacíos o sin quórum dejan mucho qué desear.

Ahora el conflicto en el Poder Judicial despierta suspicacias. Pues cómo es posible que por falta de asistencia de algunos magistrados se tenga que reformar la Ley Orgánica del Poder Judicial para establecer un nuevo principio de mayoría, que realmente no lo es. Ahora resulta que se podrá sesionar y tomar válidamente acuerdos con la mitad de los integrantes del pleno. Eso es un absurdo que solamente pueden validar diputados distraídos, ausentes o en campaña. Pues la Ley no puede estar al servicio de nadie, y aquello que debe resolverse a través del dialogo al interior del Supremo Tribunal de Justicia, se resuelve con una reforma legal. Aún más cuando los magistrados inconformes tendrán sus razones para ausentarse del pleno. Razones que no han salido a revelar a la prensa, pero que pueden implicar conflictos graves en ese poder.

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