Membresía panista

Se anunció recientemente que aquellos que están inscritos en el padrón del Partido Acción Nacional (PAN) deben acudir a las oficinas de dicho partido a ratificar su adhesión en el periodo del 03 de octubre al 14 de diciembre de 2012, de lo contrario serán dados de baja. Esto significa que aquellos que no se presenten a llenar un formato y ratificar su interés de mantenerse dentro de las filas azules, automáticamente quedaran despojados de cualquier derecho u obligación con relación a dicho instituto político. Pero si acuden al llamado, según lo anunciado por su dirigente estatal, Raymundo Gonzalez Saldaña, también podría negárseles el registro, ya que el Comité Directivo Estatal hará una depuración de los traidores. Y se mencionó a Nabor Ochoa López, Yadira Lara Arteaga y Martha Meza Oregón que quedaran excluidos.

Para muchos, el padrón blanquiazul es el culpable de todos los males del partido, o como dijera un connotado panista, “el padrón es la gran prostituta”, pues todo mundo le mete mano pero nadie asume la responsabilidad. Sin embargo, esta situación solo es el reflejo del desorden de los procedimientos de afiliación que imperan al interior del PAN. Pues durante muchos años ha sido práctica reiterada la afiliación masiva de ciudadanos con el fin de obtener candidaturas. Los liderazgos y las mismas dirigencias, tanto municipales como la estatal, han utilizado a su beneficio el registro de nuevos militantes pero nunca se han preocupado por la actualización o depuración permanente. Este ha sido un proyecto inacabado año tras año. Y ahora que el problema ya rebasó los limites y provocó derrotas electorales a gran escala, se emprende esta campaña que, aunque llega tarde, es muy necesaria.

Ahora bien, la normatividad interna del partido prevé procedimientos democráticos para la expulsión de aquellos militantes que hubieren incurrido en deslealtad (mismos que incluyen el derecho de audiencia) así que estos procedimientos deberán respetarse en cualquier caso. Pues no se trata de una facultad discrecional de la dirigencia estatal para señalar traidores, porque lo más importante de esto es que los ciudadanos que en su momento decidieron afiliarse al partido, ahora expresen su voluntad de separarse del mismo o continuar dentro de sus filas. Aún así, es evidente que muchos actores políticos solo han utilizado las siglas del partido para obtener un puesto público, y que apenas han logrado su objetivo se venden al mejor postor. Y aunque cada ciudadano es libre de elegir participar en la organización política que más le convenga, cuando se abandona un partido político implícitamente se renuncia a la posibilidad de luchar para mejorarlo en el mediano o largo plazo, regularmente por la prisa de obtener beneficios inmediatos.

Esta campaña de renovación de la membresía panista es básicamente un llamado a ejercer la libertad de decidir entre quedarse o claudicar, y en muchos casos simplemente implica actualizar los registros de quienes ya militan abiertamente en otro partido. Y también, hay que decirlo, representa la movilización interna de los diversos liderazgos para mantener a sus simpatizantes dentro del partido, con fines de intervenir en las próximas decisiones partidarias. Una conjugación de factores que podría llevar al PAN a comenzar de nuevo, pero bajo el mismo esquema de errores. Por lo que será necesario que las dirigencias privilegien la libertad individual de cada militante sobre los intereses de grupo, y se trabaje en una afiliación que busque la calidad y no simplemente la cantidad. En este caso, jugarán un papel fundamental los programas de capacitación que deben ir de la mano con las nuevas incorporaciones. Este 10 de octubre de 2012 el Partido Acción Nacional estrenará su nuevo edificio en Avenida de la Paz número 44, de la Colonia Residencial Santa Bárbara, acontecimiento acompañado de anhelos de una renovación que trascienda lo meramente material.

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