La vida en la Red

Tener una cuenta de Facebook o de Twitter puede ser una experiencia muy positiva, porque te permite enlazarte con gran cantidad de personas en tiempo real, y mantenerte informado de lo que sucede en tu entorno. No obstante, para algunos dicha experiencia puede llegar al limite de lo incomodo, porque ese espacio es como una vida virtual en la que compartes aspectos importantes de tu acontecer personal, o tal vez una que otra idea digna de mencionar; o peor aun simplemente comentarios o anotaciones meramente pueriles, que se conciben en el ocio o en momentos de aburrimiento. El caso es que para ello necesitas estar en la Red, y esa es como una condición indispensable para estar vivo, virtualmente hablando. También necesitas, para seguir o permanecer vivo, comunicar, porque solo la muerte es muda, aquello que no comunica no esta vivo. Así que tu cuenta debe decir algo, aunque solo se llene de fotos donde te etiquetan tus “amigos”, (llamados así en términos de la Red, pero que a muchos ni siquiera los conoces) solo que eso no es signo de que estas activo sino mas bien de que te lleva la corriente. Pero si tan solo de vez en cuando compartes, el chiste o la foto chusca de algún conocido, ya estas dando señales de vida.

            Si por el contrario compartes todo lo que haces, tratando de duplicar tu verdadera vida en la Red, entonces te pasas de vivo, e incluso te vuelves pesado, pues dime: ¿A quien le importa si vas al baño, o si ya saliste de la regadera, o si ya te comiste unos tacos? Quizá ni a tus biógrafos, si es que eres alguien importante, pero si eres un simple mortal como los demás no te tomes tan a pecho eso de “seguidores” como dice el Twitter. Como si tus contactos solo estuvieran esperando un movimiento tuyo para reafirmar su existencia. Al adherirnos a Facebook, mucho creímos que se trataba de una moda más que pasaría pronto, pero todo parece indicar que no es así, pues la comunidad virtual ha logrado la hazaña de mantenerse vigente y amenaza con permanecer por mucho tiempo más. Sin embargo, y aun cuando el acceso a internet se ha vuelto casi generalizado, al grado que en jardines y plazas publica se obtiene conexión gratuita, esto de una segunda vida en el espacio virtual puede llegar a fastidiarnos, pues aun con las ventajas de conectividad y las posibilidades que nos ofrece esta herramienta de llegar al mayor numero de personas en poco tiempo, el ser humano necesita la realidad verdadera, valga la redundancia, pues los amigos virtuales no pueden darte un abrazo, o una palmada en el hombro, es mas, aunque interactúes con miles de ellos aun puedes sentirte solo, porque 99 o mas de 100 “likes” no necesariamente llenan el espacio vacío de tu habitación. Porque ciertamente lo ideal es ir a encontrarte directamente con los tuyos, aunque esto signifique viajar lejos para reunirte con esas antiguas amistades, pero sabemos que esto no siempre es posible, así que nuestra salida a esta encrucijada la encontramos en el frío teclado de la computadora.

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