La edad para gobernar

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Esta semana se organizó un foro estudiantil en la Facultad de Derecho de la Universidad de Colima con el objetivo de analizar la iniciativa presentada por la fracción parlamentaria del PRD en el Congreso del Estado, que propone reducir la edad mínima para ser candidato a gobernador del Estado a los 18 años. Resultó muy interesante escuchar a los conferencistas, en su mayoría jóvenes, que argumentaron a favor de la propuesta; no obstante, más allá de la coyuntura política que encierra este tema, que tiene que ver con la posibilidad de que la alcaldesa de Cuauhtémoc, Indira Vizcaíno, pueda ser postulada por el PRD al Gobierno del Estado, el debate debe llevarnos a reflexionar más allá de la figura y la circunstancia personal de la munícipe. Pues me parece que un análisis de fondo no debe limitarse al hecho de crear la hipótesis legal para que los jóvenes talentosos puedan postularse al gobierno estatal. Cuestión que a mi parecer no debería encontrar disenso. Más bien, hay que responder si cumplidos los 18 años ya se tiene la edad idónea para gobernar.

Para iniciar este análisis acudiré a dos clásicos de la literatura universal que han estudiado la cuestión. Por un lado, Platón en el capítulo VII de su obra La Republica afirma que solo son aptos para gobernar aquellos que han sido instruidos adecuadamente en la gimnasia, el cálculo, la geometría, las ciencias y la dialéctica, habilidad está última que permite aprehender “la noción de la esencia de cada cosa”. Dice que a los 20 años debe ponérseles en contacto con la dialéctica a aquellos más destacados en gimnasia y el estudio de las ciencias, y quienes sobresalgan en esto a los 30 años debe ponérseles aprueba su “poder dialectico”, es decir,  si se han convertido en espíritus mesurados que son capaces de mantenerse en los principios de lo justo y de lo honesto, que no se dejan persuadir con facilidad. Una vez que han asumido la dialéctica con gravedad y madurez deberán adquirir experiencia en las magistraturas o trabajos de la ciudad. Logrado esto, a los 50 años, aquellos que se hayan distinguido, “cuando hayan visto el bien en sí, a que se sirven de él como de un modelo para ordenar a la ciudad, a los particulares y a ellos mismos, habrán de echarse a cuestas los asuntos públicos y gobernar por el bien de la ciudad, considerando esta actividad no como un  honor, sino como el cumplimiento de un deber indispensable”.

Para Juan Jacobo Rousseau, según nos precisa en el Emilio, la primera educación de los niños debe ser en el control y manejo de sus sentidos. Después vendrá la edad de la razón superados los 12 años en que tendrá que aprender sobre las ciencias y la moral,  enseguida tendrá que superar las dificultades del amor y elegir una compañera, porque los 18 años es la edad del amor y los 24 la del matrimonio. Sin embargo, para Rousseau su Emilio deberá aprender sobre el gobierno y las leyes a los 22 años, edad en la que será apto para comprenderlas. Asimismo, después de una exhaustiva explicación sobre el gobierno y sus fundamentos basados en su teoría del contrato social, le aconseja desempeñar el honroso papel de ciudadano para servir a su país, pero no propiamente aspirar a gobernar. Porque asegura, “si fuéramos reyes y cuerdos, el primer bien que a nosotros y a los demás querríamos hacer sería abdicar al trono y volvernos lo que somos”. De ahí que para este autor los 22 años sea la etapa en que viajara y formará un juicio sobre los gobiernos y sus leyes, y será quizá a los 24 años, cuando concluya este viaje, cuando sea apto para gobernar.

He aquí dos posturas divergentes sobre la edad para gobernar, por un lado Platón que ha señalado los 50 años y Rousseau que ha dicho que los 24. Sin embargo, me gustaría hacer énfasis en el hecho de que ambos consideran que lo fundamental en este tema es la preparación y madurez que se debe alcanzar para ejercer el gobierno. Porque gobernar un Estado implica superar las barreras de lo individual para comprender los problemas desde la colectividad, de ahí que podemos concluir que lo esencial no es la edad, sino las cualidades que se deben poseer para gobernar bien.

Caminando Colima

En esta ocasión visitamos la Colonia Revolución, a través del programa #CaminandoColima, lo que nos da la oportunidad de seguir saludando a los colimenses y escuchando la problemática existente. Los vecinos nos solicitaron intervenir para que se regularice el suministro de agua, porque llevan semanas sin el vital líquido, asimismo nos manifestaron la necesidad de resolver el encharcamiento que en época de lluvias se forma en la calle Pedro María Anaya, entre otros temas que daremos seguimiento. Los invito a ponerse en contacto conmigo a través de Facebook/José Cárdenas y Twitter en la cuenta @PepeCardenas6.

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