Ganaron las bases


En la reciente elección interna del PAN, se decidió que la nueva dirigencia municipal estará encabezada por Julia Licet Jiménez Angulo, quien fue respaldada por el liderazgo de Esmeralda Cárdenas y Brenda Gutiérrez. Algunos analistas han pretendido engañar al lector con interpretaciones maquiavélicas sobre este resultado, pero resulta valido preguntarse, en este contexto: ¿Cuál es la presencia y fortaleza del partido entre los ciudadanos del municipio? Y los análisis serios, casi siempre por no decir en todos los casos, parten de un diagnostico de la realidad. No solamente se trata de determinar cuál es el nivel de conocimiento del partido como institución —sin candidato, como se dice en la jerga mercadológica— sino que es necesario saber cuánta gente simpatiza con el partido y además estaría dispuesta a votar por él. Diversas encuestadoras nos han mostrado ya mediciones poco alentadoras —como Consulta Mitofsky muy recientemente, que pone al PRI por las nubes—.

Pero uno de los mejores indicadores de la fortaleza o debilidad del partido la presentan los resultados electorales. En las elecciones para Presidente Municipal de 2003 el PAN obtuvo 22,780 votos contra 21,202 del PRI. En 2006 el PAN obtuvo 29,591 votos contra 29,715 del PRI. En la pasada elección de 2009 el PAN obtuvo 22,659 votos contra 37,477 del PRI. Es decir, tenemos pues una elección muy competida en 2003 que gana el PAN por un margen de 1,578 votos; otra elección aún más reñida en 2006 que pierde por 124 votos. Y en 2009 tenemos una elección en la que pierde nuevamente el PAN por una diferencia aproximada de 14,818 votos. En la última elección la tendencia competitiva se rompió drásticamente, la diferencia apabullante de votos implica que los dirigentes partidistas estarían entregando el partido prácticamente en la ruina. Sin ningún funcionario electo por mayoría de votos en el municipio, es decir, ningún diputado local, ni presidente municipal salido de las filas del PAN, sin considerar plurinominales. La pregunta es ¿Qué hicieron los entonces dirigentes municipales para evitar esto?

            Responda a esta pregunta y encontrará la verdadera causa de la derrota que sufrió este grupo del partido. No nos engañemos, los números son fríos y no favorecen a quienes ocupaban los cargos directivos en ese momento. Hay quienes prefieren señalar cualidades personales de Julia Jiménez o su relación laboral para intentar descalificarla, pero ignoran su trayectoria partidista, su condición de mujer y su propio talento y capacidad personal. U otros prefieren encender el imaginario público con la supuesta utilización de recursos de Sedesol o la Presidencia Municipal de Villa de Alvarez; pero el problema es que si revisamos quienes respaldaban al otro candidato, nos damos cuenta que no solo se empleó toda la estructura y recursos del Comité Directivo Estatal y Municipal sino que más de diez delegaciones y dependencias federales afines a la dirigencia buscaban imponer a su candidato. No hay proporción entre lo que pretenden hacer creer y lo que en realidad ocurrió.

            La diferencia de votos la hizo posible realmente la gente de a pie. Militantes que no ocupan ninguna delegación o dependencia federal pero que deseaban un sano relevo entre las fuerzas internas del partido. Los funcionarios de a caballo, en su gran mayoría, salieron con la derrota sobre sus hombros. No se trata de reprochar absolutamente nada, pero en honor a la verdad debe reconocerse que quienes triunfaron este domingo fueron las bases del partido. Finalmente quisiera recordar una famosa frase que dice “Hay que ser duros con los errores, pero suave con las personas”, así puede resumirse el resultado del domingo, la militancia fue dura con los errores pero suave con las personas.

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