Ficción suprema

Ficción Suprema

El 93 por ciento de los hogares mexicanos tienen televisión, revelaron datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Por lo que nuestra vida diaria esta permeada por la ficción. Las principales televisoras tienen una influencia sin precedentes sobre el grueso de las familias mexicanas. No existe nadie que supere la fama de los actores y actrices de las telenovelas o los conductores de los noticieros de Televisa y Televisión Azteca. Por eso, los dueños de la principal televisora del país (Televisa) y el Grupo Atlacomulco, sellaron un pacto solemne. Le darían a México un Presidente de telenovela. Así que idearon un prototipo de ficción, un actor de telenovela, que desempeñaría el papel principal. Lo moldearon con las mejores poses y actitudes, les compraron los mejores vestuarios, hasta le inventaron un pasado con anécdotas policíacas. Eligieron la mejor actriz de la época, y se la impusieron por esposa, todo por la imagen, en pos de la ficción. Así surgió Enrique Peña Nieto, acompañado de Angelica Rivera (la gaviota). Su creación ha sido un éxito, pues las encuestas electorales arañan los cielos.

El proyecto sigue su marcha, pues el mexicano debe soñar, ha de perderse en la ficción para olvidar sus días de trabajo y cansancio. El presidente de telenovela nos hará olvidar los problemas mediante la video-política. No fue creado para resolver y afrontar los retos actuales, fue planeado para sacarnos de la realidad, para hacernos olvidar el mundo. Aunque la apariencia será otra. Es la profecía del homo videns. La sociedad teledirigida. El empobrecimiento de la capacidad de entender.

Los e-fec-tos secundarios

El anuncio de Fernando Mancilla de que aspira a un puesto de elección popular desató la polémica entre los estudiantes y generó el zafarrancho en el congreso estudiantil que habría de discutir la propuesta de mantenerlo en la Federación por 18 meses más, pues a pesar de que su desempeño como líder estudiantil ha sido aceptable, sus compañeros estudiantes se incomodaron con el destape anticipado. Mancilla no hace mal en tener aspiraciones, que resultan legítimas para cualquier joven que cree que puede aportar algo a la política. Sin embargo, lo manifestó en mal momento. Debió esperar a concluir su responsabilidad, entregar cuentas y ser calificado por sus representados, porque su precipitación lo exhibió como oportunista. Ahora deberá enfrentar a un grupo de opositores que podrían truncar sus aspiraciones. Su reto consiste en dialogar con ellos y atender sus demandas de manera respetuosa y pacífica. Es momento de mostrar sus mejores habilidades como líder, para conciliar a sus compañeros. Incluso debe reconsiderar sus aspiraciones políticas hasta en tanto logre el equilibrio al interior de la institución. Ahora solo debe preocuparle atender las necesidades y problemáticas de la comunidad estudiantil.

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