Fatales coincidencias

La reelección de Elba Esther Gordillo al frente del sindicato de maestros y de Carlos Romero Deschamps en el gremio petrolero, es una mala noticia para los mexicanos. Ya que se trata de dos líderes sindicales que no representan a la clase trabajadora de este país; pues más bien son un par de políticos habilidosos que han sabido utilizar la causa de los trabajadores para perpetuarse en el poder y mantener sus privilegios. Es evidente el enriquecimiento que han logrado a través de los años, y los excesos que constantemente ofenden a los mexicanos, como la vida de lujos, viajes y compras suntuosas que presume la hija del líder petrolero, y que no coincide con el supuesto sueldo que percibe su padre en el sindicato; o el mismo cinismo con que éste presume sus departamentos, sus barcos o relojes de 70 mil dólares, a los que ningún trabajador decente promedio tiene acceso. O bien, el guardarropa de la maestra y su “rifa” de 59 Hummers que no tiene empacho en declarar como de buena fe, pero cuyo valor es apenas una minucia comparado con lo que recibe por concepto de cuotas sindicales año con año, y que le permiten darse una vida de lujo. Recursos que nadie puede saber a ciencia cierta a cuánto ascienden, ni el uso que el sindicato les da. Por lo que, estos líderes no se parecen al común denominador de los trabajadores mexicanos que con esfuerzo y dedicación día a día se ganan el sustento para sus familias, cuyas percepciones apenas y les permiten sobrevivir.

En tanto, si bien, la reelección de dichos personajes se dio por separado, estos acontecimientos presentan diversas coincidencias: 1) la votación que los ratifica en el cargo fue unánime, ni una sola voz capaz de disentir; 2) en el proceso electivo solo fue registrada una planilla, la encabezada por ellos; 3) el periodo de reelección es por seis años más, que va del 2012 al 2018, y que coincide con el periodo de la presidencia de la república que habrá de ejercer Enrique Peña Nieto; 4) Se trata de dos de los sindicatos más poderosos del país: el Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (Stprm), que representa a aproximadamente 140 mil trabajadores, y el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (Snte), que aglutina a un millón 750 mil maestros; 5) ambos lideres cumplen más de 20 años al frente de dichos sindicatos, Carlos Romero Deschamps durante 22 años y Elba Esther durante 23 años (y a eso le llaman democracia y transparencia); y finalmente  6) ambos han logrado posiciones políticas en el gobierno, pues el líder petrolero actualmente se desempeña como senador de la república, mientras que la dirigente magisterial, tiene a su hija Mónica Tzasna Arriola Gordillo que también ocupa un escaño en la cámara alta.

            Por otro lado, ambos personajes representan a los trabajadores de dos sectores que tienen enormes rezagos en el país: el educativo y el energético. En gran medida, bloqueados por intereses mezquinos que no permiten la modernización de México porque solo buscan mantener el status quo, es decir, mantener los beneficios que brinda el estado de cosas actual. De lo contrario como explicar que de 100 niños que se inscriben a primaria sólo 15 terminan la licenciatura 16 años después, o que –según un estudio de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos) – México gasta más en maestros y menos en alumnos, es decir, el gobierno mexicano invierte nueve de cada diez pesos del presupuesto educativo en la nómina magisterial, por lo que el gasto por alumno es el más bajo de los países que integran la OCDE. Mientras que es una realidad que México necesita una reforma energética que incluya modificaciones a Pemex (Petróleos Mexicanos), pero hay que meterse de lleno en el asunto de la corrupción en el sindicato, porque no es posible que con 140 mil trabajadores se produzca la tercera parte de lo que produce Arabia Saudita -8 millones de barriles diarios- cuyas petroleras apenas contratan a 17 mil trabajadores.

            Mientras esto ocurre con los sindicatos, la Cámara de Senadores discute la minuta de Reforma Laboral enviada por los diputados, en la que el PRI impulsa su aprobación sin cambios, es decir, sin el tema de democracia y transparencia sindical. Y parece incomprensible como se deja de lado un asunto de tal importancia, cuando los casos citados previamente constituyen un verdadero monumento a los excesos del sindicalismo; pero como dice Luis Pazos, si el PRI insiste en basar su fuerza en los intereses particulares de sus gremios, fuente de corrupción y escándalo, difícilmente ayudaran al país a crear más empleos y crecer económicamente. Para convertirse en un partido moderno deben ir más allá de los intereses de sus gremios, que con sus excesos han hecho tanto daño al país. Sin embargo, este tema no debe imposibilitar la reforma laboral ya aprobada por los diputados, pues la incorporación de nuevas modalidades de contratación individual, periodos de prueba, capacitación inicial, salario por unidad de tiempo, trabajo de temporada, entre otros, facilita el empleo. Pues este marco jurídico es propicio para atraer más inversión, y solamente a través de mayor inversión se pueden generar más y mejores empleos. De allí que sea falsa la premisa que sostienen los partidos de izquierda de que la reforma perjudica los derechos de la clase obrera, pues estos mecanismos privilegian la productividad de cada trabajador, y aumentan los salarios reales de los buenos trabajadores, solo los flojos o los lideres sindicales con mentalidad obsoleta y monopolista acerca de la mano de obra están en contra. De allí que toda legislación laboral a favor de los trabajadores que no incentive la inversión, no pasa de ser un catalogo de buenas intensiones. Por lo tanto, aunque esta reforma laboral no es la mejor posible, representa un importante avance para México.

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