En suspense

El Tribunal Electoral de Poder Judicial de la Federación aún no ha emitido su fallo definitivo e inatacable para calificar la elección presidencial de 2012. Podríamos decir que esta etapa de validación de los resultados esta “en suspense” porque es indispensable que el máximo tribunal del país en materia electoral se pronuncie sobre el juicio de inconformidad promovido por la izquierda mexicana, en el que se solicita la invalidez de la elección por considerar que fue inequitativa y estuvo plagada de irregularidades como compra de votos y lavado de dinero en la campaña de Peña Nieto. Y aunque será a más tardar el próximo 6 de septiembre, cuando el Tribunal deberá determinar sobre la validez de la elección y el cómputo final, y en su caso la declaratoria de Presidente Electo, gran cantidad de mexicanos ya se formaron la idea que esta elecciones definitivamente fueron inequitativas, y que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) hizo trampa. Percepción que tendrá que afrontarse mediante una resolución plenamente ajustada a derecho,  emitida con absoluto profesionalismo, transparencia y certeza jurídica, y el Tribunal está consciente de ello.

A pesar de que esta percepción es innegable, y que existen grupos abiertamente opositores al candidato priista, Enrique Peña Nieto, el PRI ya se prepara para regresar al poder, seguro de que la instancia judicial es un mero trámite, y que es solo cuestión de tiempo que se validen los resultados. Sin embargo, el eventual regreso de este partido no solo debe percibirse en función del control de los puestos públicos y los beneficios del presupuesto, sino principalmente en función de la necesidad de mantener la estabilidad económica del país hasta hoy lograda, el combate al crimen organizado o el diseño de una nueva estrategia para administrar este problema, así como los grandes y ancestrales rezagos que tiene el país. El Partido Acción Nacional (PAN) no debe tener problema en impulsar y aprobar, ahora si, desde la oposición, las reformas estructurales que México necesita, pues mientras estuvo en el gobierno las impulsó sin éxito, debido a la oposición del PRI. Aunque a escasos días de que se consume el posible regreso del PRI, no existe una agenda legislativa ni de políticas públicas que nos de la idea de lo que significa el regreso del partido otrora hegemónico. Y parece que el reclamo del entonces precandidato priista Manlio Fabio Beltrones: “Primero el proyecto, luego el candidato” ahora le cobra la factura a un desdibujado y débil Enrique Peña Nieto que solo atina a representar al viejo PRI, carente de plataforma política y de un sustento ideológico claro; excepto, como no sea el pragmatismo.

 Este escenario, probablemente se irá resolviendo en los próximos días a través del fallo del Tribunal Electoral, y la integración de los equipos de transición, así como con la integración del nuevo Congreso de la Unión, en ambas cámaras legislativas. Sin embargo, de validarse esta elección presidencial el mayor reto del gobierno en su conjunto consistirá en evitar nuevamente que los poderes facticos, como las televisoras, concretamente Televisa, vuelvan a colocar a un presidente en la silla presidencial.

Un apunte final

A propósito de la sucesión rectoral en nuestra querida Alma Mater, la Universidad de Colima, a los numerosos y distinguidos aspirantes solo cabe pedirles que por el cariño y respeto que merece la institución, no permitan que se conviertan este proceso en una contienda de grupos políticos, que ya se presume que lo es. Cualquier universitario de a pie anhela que un día, la gloriosa academia superior deje de ser instrumento de políticos o plataforma de candidaturas.

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