El voto de los universitarios

 ¿Qué tienen en común los estudiantes de la Ibero que rechazaron a Enrique Peña Nieto y los estudiantes disidentes de la Universidad de Colima que rechazan la campaña del rector Aguayo?

En el primer caso, Peña Nieto fue rechazado de forma severa por los estudiantes de la Universidad Iberoamericana porque representa el regreso de un régimen ya superado, que evoca la imagen de Carlos Salinas de Gortari y actos de represión como el caso de Atenco. Porque los jóvenes rechazan el engaño de la televisión que pretende imponerles a alguien a través de la manipulación mediática. El candidato priísta ha pasado el peor momento de su campaña, después de lo ocurrido en la FIL y en el primer debate presidencial, con los ataques de Josefina y López obrador. Pero al igual que en otros acontecimientos similares las televisoras lo protegen para que esto no trascienda a la sociedad y no le afecten en las encuestas.

En el caso de los estudiantes de la Universidad de Colima, manifiestan su inconformidad con la actuación del rector Miguel Ángel Aguayo, al permanecer como rector y, al mismo tiempo, hacer campaña para diputado federal por el PRI. Sin embargo, esta inconformidad viene desde la reelección del líder estudiantil de la Federación de Estudiantes Colimenses, Fernando Mancilla, quien prolongó su mandato entre protestas y golpes entre los estudiantes que rechazaban la utilización de la organización para concretar su intención de postularse como candidato a diputado por el PRI. Pero el auténtico reclamo es contra un añejo vicio de nuestra casa de estudios: la intromisión de políticos en temas escolares, con la finalidad de manipular a la clase estudiantil en beneficio del régimen priísta. Algo que ha hecho mucho daño a la institución, y que he referido en otras ocasiones: formar súbditos al sistema, incapaces de cuestionar su entorno.

Algunas de las semejanzas que identifico entre estos casos son: 1) que a ambos grupos se les ha descalificado llamándolos porros o disidentes violentos, diciendo que no representan sino a un grupo muy reducido de estudiantes de la universidad, y que la mayoría no está de acuerdo con ellos. O que son manipulados por un partido de oposición, en este caso, PAN o PRD. Pero, 2) además de tratarse de estudiantes universitarios, en ambos casos se trata además de jóvenes que han demostrado que son capaces de ver lo que otros no ven, y que son lo suficientemente críticos para no dejarse engañar con el discurso oficial o la cantaleta mediática, y 3) pero sobre todo, que tienen el valor suficiente para decir lo que piensan y desafiar a estos personajes poderosos, que bien podrían desatar su irá contra ellos.

El voto de los jóvenes debe ser un voto libre. Pero la política no se reduce a las elecciones, así que esta nueva generación tendrá que involucrase cada vez más en este ámbito para exigir una verdadera transformación. Cada periodo se repite la misma fórmula de candidatos reciclados, reservando unos cuantos espacios para los jóvenes. Quienes siguen condenados a la sombra por dejar en manos de otros la responsabilidad de dirigir la política. Estos dos acontecimientos protagonizados por jóvenes universitarios nos invitan a tener el valor para hacer las cosas diferentes.

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