El Problema técnico del PAN

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El Partido Acción Nacional ha sido por muchos años un partido más ideológico que pragmático. La historia del PAN está llena de luchas contra los fraudes electorales y la corrupción del gobierno. De este partido han surgido los más notables ideólogos y doctrinarios del humanismo político. En alguna ocasión Enrique Krauze afirmó que Acción Nacional no fue concebido para llegar al poder, sino para ser un contrapeso al poder. Eso explica algunas de las célebres frases del panismo, como: “brega de eternidad” o “seguiremos continuando”. Que contienen la esencia o el espíritu de un partido que a pesar de las derrotas y los fraudes seguía en pie de lucha, y que en palabras del Maquio alcanzó su máxima expresión: “Solo esta derrotado aquel que ha dejado de luchar”. Esta esencia del PAN me parece incuestionable. Sin embargo, aunque desde la oposición se dieron los más grande debates parlamentarios y las más notables batallas ciudadanas, cuyo triunfo moral era indiscutible, luego llegaría el momento de las oportunidades reales de acceder al poder.

                Y precisamente en este punto resulta interesante una anécdota. Se trata de una conversación entre los entonces diputados de la LV Legislatura, Roberto Madrazo Pintado y Salvador Abascal Carranza, después de uno de los debates parlamentarios, cuando Roberto Madrazo le dijo al panista: “Mira, Salvador, eso del bien común y de la democracia están muy bien para el debate. Ustedes, los panistas, son unos románticos de la política, de la democracia. Porque están en la oposición. Ya los quiero ver, en qué se convierten, si algún día llegan al poder ¡serán igual que nosotros! Entonces entenderán lo que realmente es la política y disfrutarán, como lo hacemos nosotros, del poder que no han tenido. Créeme, Salvador, entonces sabrán los panistas lo que para nosotros ha sido y es el poder. ¿Quieres que te diga lo que es el verdadero poder, en unas cuantas palabras? El poder es el único placer que dura 24 horas”.

                Pero el problema no es lo que le pasó al PAN al llegar al poder, porque ya fue calificado por los ciudadanos en las urnas, sino lo que le está pasando ahora que nuevamente está fuera del poder. El PAN no enfrenta una crisis de identidad, sino más bien un problema técnico. De ahí que la modificación a sus estatutos sea producto de una amplia reflexión que lleva varios meses, pero que no tocará ni un ápice de su doctrina interna (principios), pues las modificaciones sustanciales tienen que ver más bien con el perfil, la integración, las facultades y obligaciones de sus órganos internos. A diferencia del PRI que en una precipitada asamblea nacional modifica de un plumazo y por unanimidad, temas fundamentales de sus documentos básicos, tales como el IVA a alimentos y medicinas e inversión privada en PEMEX. Signo del más puro pragmatismo, que obedece más bien a la conveniencia pasajera que a principios básicos. Con esto quiero decir que los principios de doctrina que postula Acción Nacional son tan sólidos que no necesitan modificación, pero lo que si necesita modificación es la estructura y los procedimientos para la toma de decisiones, para que permitan hacer realidad esos principios de doctrina. Que deberían ser el punto de encuentro para resolver las diferencias y lograr los acuerdos.

Pero hemos utilizado nuestra doctrina para crear batallas internas, y encontrar nuestras diferencias. Cuando la idea es hacerlo contra quienes ejercen el poder, que es realmente la esencia de un partido de oposición. A falta de capacidad técnica, los conflictos internos se convierten en batallas morales ventiladas en los medios de comunicación. Las diferencias internas se llevan al debate público, mientras que las batallas públicas no se hacen internas para que luego salgan con más fuerza contra quienes ejercen el poder, y no contra nosotros mismos. Esto es lo que sucede en el caso del proceso de expulsión de los diputados locales Gaby Benavides y Orlando Lino que votaron diferente a la fracción panista en la elección de los magistrados del Tribunal Electoral. Si bien, existe una violación a las normas del partido, el conflicto se ha mediatizado con signos evidentes de fractura interna. Cuando se debió atender bajo los esquemas reglamentarios, meramente técnicos, de sanción o amonestación. Tal vez, como dice Zygmunt Bauman “Le estamos ladrando al árbol equivocado”.

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