El origen de la violencia


Dicen que los ciclos se repiten, y se ponen de ejemplo dos guerras, separadas por un siglo. La guerra de independencia y la revolución mexicana. En los años recientes la violencia ha vuelto en forma de combate al crimen organizado, el número de muertes se compara con el de algunas de las guerras más violentas de la historia, como la de Vietnam. Es posible que tenga razón Freud, en el “Malestar en la cultura”, cuando afirma: “el hombre no es una criatura tierna y necesitada de amor, que sólo osaría defenderse si se le atacara, sino, por el contrario, un ser entre cuyas disposiciones instintivas también debe incluirse una buena porción de agresividad. Por consiguiente, el prójimo no le representa únicamente un posible colaborador y objeto sexual, sino también un motivo de tentación para satisfacer en él su agresividad, para explotar su capacidad de trabajo sin retribuirla, para aprovecharlo sexualmente sin su consentimiento, para apoderarse de sus bienes, para humillarlo, para ocasionarle sufrimientos, martirizarlo y matarlo”. O Albert Camus cuando afirma en “La Caída”, que  “Ya sé que no podemos prescindir de dominar o de que nos sirvan. Cada ser humano tiene necesidad de esclavos como el aire puro. Mandar es respirar… Y hasta los más desheredados consiguen respirar. El último en la escala social tiene todavía a su cónyuge o a su hijo; si es soltero, a un perro”.

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