Día de la mujer


Cuando invitaron a Virginia Woolf, en1928, aimpartir una conferencia, en la Sociedad Literaria de Newham, sobre las mujeres y la novela, la destacada escritora inglesa más que ajustarse al tema que le solicitaron, hizo reflexiones sumamente interesantes sobre la condición de la mujer en la sociedad contemporánea. Y aún cuando sus conclusiones fueron expresadas en un cimiento literario, sin duda, son validas para la vida y condición de la mujer en la sociedad actual. Su premisa es sencilla: una mujer para escribir una novela necesita de dinero y un cuarto propio. La importancia del tema radica en la necesidad  de que la mujer posea los medios necesarios para desarrollarse por si misma y desarrollar una actividad cualquiera, es decir, que tenga las mismas posibilidades que los hombres.

La reflexión de Virginia Woolf implica esencialmente la independencia económica de la mujer. Hasta hace poco se afirmaba que “Lo fundamental en las mujeres, es que las mantienen los hombres y que ellas los sirven”. En la lucha por romper este paradigma masculino, las mujeres han evidenciado la desigualdad o discriminación que impera en el ámbito laboral. Es decir, los trabajos valiosos y bien remunerados en la sociedad han sido configurados de tal manera que sean incompatibles con el cuidado de los hijos, y no se proporciona una compensación económica para el trabajo domestico. De tal suerte que una mujer que enfrenta un embarazo no deseado, no puede al mismo tiempo criar hijos y desempeñar un trabajo remunerado, y se convierte, por tanto, en económicamente dependiente de alguien que obtiene ingresos fijos (es decir, del hombre).

Incluso hoy día una gran masa masculina aún sostiene la supuesta inferioridad de la mujer. Sin embargo, este sentimiento se explica, según la escritora, en recalcar con algún énfasis la supuesta superioridad masculina, y para ello necesita que la mujer sea inferior. “Por eso Napoleón y Mussolini insisten con tanto énfasis en la inferioridad de las mujeres, porque si ellas no fueran inferiores, ellos no serían superiores, ello explica en parte lo necesarias que son las mujeres al hombre… [El hombre] exige confianza en sí mismo. Sin esa confianza somos como niños en la cuna. ¿Y como elaborar con más rapidez esa imponderable calidad…? ¿Pensando que los demás valen menos que uno? Pensando que uno tiene alguna innata superioridad sobre los demás: dinero, o rango, o la nariz recta … De ahí que un patriarca que debe conquistar y gobernar, la importancia enorme de sentir que muchísima gente –medio género humano en verdad– es por naturaleza inferior a él”.

Pero el exhorto a la mujer debe ser rudo, como lo hizo la conferencista con las participantes. “Las mujeres son duras con las mujeres… Permítanme adoptar un tono más severo… he aludido [a Napoleón y Mussolini, y] al profesor X y he destacado su afirmación de que la mujer es intelectual, moral y físicamente inferior al hombre… y escúchenme bien, pues la peroración ya empieza, en mi entender ustedes son vergonzosamente ignorantes. Jamás han descubierto nada que valga. Jamás han sacudido un imperio o capitaneado un ejército…” y hoy con las oportunidades que se abren en la política, la academia, etc., “convendrán que ya no sirve para nada la excusa de falta de oportunidad, preparación, estimulo, tiempo y dinero. Además los economistas están diciéndonos que [la mujer] ha tenido demasiados hijos, pero, según parece, de a dos o tres, no de a diez o doce… Si encaramos el hecho (porque es un hecho) de que no hay brazo en que apoyarnos y de que andamos solas y de que estamos en el mundo de la realidad… entonces la oportunidad surgirá y…” esa mujer imposible vendrá si trabajamos en ella y vale la pena trabajar en ella, aún desde la oscuridad y la pobreza.

¿Tienes algo que decir? Seguir adelante y dejar un comentario!