Adiós Calderón

 

El próximo 1° de diciembre Felipe Calderón entregará el cargo de Presidente de la República a Enrique Peña Nieto. Y ahora que uno se va y otro llega, el grito característico “Muerto el Rey, viva el Rey” se deja oír por todos lados. Al que deja el poder se le reprochan todos sus errores y se le condena para la historia, mientras que al que llega se le rinden los honores, y se le fincan las esperanzas de un México mejor. Los ánimos favorecen al nuevo y regularmente demeritan al saliente. Pero si bien podríamos concederle el beneficio de la duda a Enrique Peña Nieto, sería injusto regatearle el elogio a Felipe Calderón en los logros obtenidos.

 No podemos ocultar que se concluye un ciclo marcado por una guerra contra el narcotráfico, cuestionada por propios y extraños, que sumió al país en una ola de violencia y provocó numerosas muertes, pero cierto es que esta era una batalla que se tenía que librar, porque el país no aguantaba más. Y aunque la estrategia de este gobierno pudo no ser la más adecuada, peor sería no haber hecho nada y dejar que el problema creciera, pues a la larga el costo hubiera sido mayor. Pero también se recordará a Calderón como el Presidente de la infraestructura por la cantidad importante de inversiones realizadas en su sexenio tanto en carreteras, hospitales y escuelas, entre otros. En su administración se hicieron algunas de las obras más importantes que tiene el país como: el Puente Baluarte, la Hidroeléctrica La Yesca y el Túnel Emisor Oriente. Pero Colima también es un ejemplo palpable de esta realidad, con las importantes inversiones en los entronques del completo administrativo, el distribuidor vial la Figura Obscena y el de Cortés, además de las obras de la regasificadora, el gasoducto y la ampliación del puerto de Manzanillo.

Pero además se recordará su sexenio por el manejo responsable de la economía que permitió mantener la estabilidad financiera del país, a pesar de enfrentar una de las crisis económicas mundiales más severas de todos los tiempos. En materia de desarrollo social, durante el último año de gobierno del presidente Felipe Calderón Hinojosa se alcanzaron dos logros históricos, que son la cobertura universal en servicios médicos y en educación primaria. También destaca la entrega de becas a cinco millones 982 mil 700 alumnos, en su mayoría de educación básica. Las familias en el Programa Oportunidades reciben 830 pesos mensuales y se complementa con el programa de Apoyo Alimentario. Estas dos estrategias benefician a seis millones 500 mil familias. Por otra parte, el “Programa 70 y más” amplió su cobertura para llegar a casi todos los adultos mayores sin pensión y gracias a la bancarización del Programa Oportunidades, México recibió el premio de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) al Mejoramiento de Servicios Públicos.

Se pueden cuestionar válidamente los errores de un gobierno, pero no reconocer sus logros es una mezquindad.

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