Inician campañas

Los candidatos federales ya están en campaña electoral. Josefina Vázquez Mota ha decidido utilizar una frase clave para distinguirse, “Josefina Diferente”. No queda muy claro si se refiere a que ella es una candidata diferente a sus adversarios, Enrique Peña Nieto y Andrés Manuel López Obrador, o que hará un gobierno diferente al de Felipe Calderón, por los costos que pudiera cargar, o ambas cosas.

En el primer caso, resulta muy acertado su slogan porque efectivamente ella representa un cambio respecto del histórico PRI que ha sido la corrupción institucionalizada, el autoritarismo y la opacidad. Ese partido que presume haber creado las instituciones de México, pero que se distingue por haber saqueado al país, por haber provocado las más severas crisis económicas a los mexicanos, por haber matado estudiantes, y en épocas actuales por obstruir el desarrollo de México para proteger intereses particulares o con fines meramente electorales. Por eso nadie entiende por qué hoy Peña Nieto propone impulsar reformas que el PRI nunca quiso aprobar en el Congreso. En este caso la estrategia de Josefina es inteligente porque su mensaje es que el PRI, y su candidato, son el mismo partido viejo, con todo y sus mañas, que muchos mexicanos no queremos que regrese.

En el otro caso, si es que Josefina intenta dar a entender que ella representa una opción de gobierno diferente al de Felipe Calderón, quizá ese uso no sea muy apropiado. Porque parece que no es necesario recalcarlo, ya que Josefina es la primera mujer que logra la candidatura del PAN a la Presidencia de México, y todo parece indicar que no tuvo el apoyo de Felipe Calderón en el proceso interno del PAN, y eso ya dice mucho. Pero además, el presidente no es un contendiente en la campaña, y al venir del mismo partido es imposible desvincularse completamente de su gestión. En segundo lugar, porque cualquier análisis sobre los logros de este gobierno, arroja que ésta ha sido una administración exitosa, y si bien ha cometido errores no se pueden regatear los avances que se han logrado en materia de salud, educación, infraestructura, seguridad, etc. Así que en lugar de renegar de estos años de panismo, hay que defender con decisión los innegables avances, porque en el balance sale ganando. En conclusión, Josefina sí es una candidata diferente, y su peculiaridad garantiza un gobierno diferente, en muchos aspectos caracterizado por su trayectoria limpia y exitosa.

Enrique Peña Nieto utiliza la misma estrategia que usó en la campaña por la gubernatura del Estado de México. La de firmar compromisos de campaña ante notario publico. Con ello pretende convencer a la gente que él si cumplirá sus promesas. Pero no queda claro si piensa que el principal problema de México es la demagogia de los políticos, que prometen bajar el cielo a la tierra pero sólo como estrategia para captar votos, sin asumir verdaderamente un compromiso por transformar al país. O piensa que la campaña debe regirse por lo que considera su sello personal, “cumplir compromisos”. En el primer caso, es cierto que un grave problema de la política mexicana es la falta de responsabilidad, pues sin duda está llena de hombres falsos e insinceros que sólo buscar llegar al poder para vivir del presupuesto pero sin la menor vocación de servicio por los demás. Pero de allí a que Peña Nieto represente una clase de políticos diferentes que buscan servir a los demás, está muy lejos de la realidad. La historia de su propio partido y sus padrinos políticos lo contradicen de manera contundente. Inclusive, su mismo perfil de candidato vacío genera dudas al respecto, a no ser que intente decirle a los electores: “no seré muy inteligente, pero cumplo mis promesas”. Pero un candidato con esas limitaciones ni siquiera será capaz de formular una propuesta coherente, mucho menos llevarla a cabo. Pero recordemos que Peña Nieto es básicamente imagen rentable, así que no podemos esperar que él se haga cargo de lo que hacen sus asesores, es decir, no sólo escribirle libros para que los presente como de él, sino diseñarle las propuestas que sólo debe repetir con una sonrisa y un buen gesto.

Andrés Manuel López Obrador no tiene otra opción que tratar de revertir las opiniones negativas que generó entre los electores con su comportamiento en la elección pasada. Pues muchas de sus expresionessiguen grabadas en la mente del electorado: “cállate chachalaca”, “al diablo con las instituciones”, “no contesto a las preguntas porque así es mi estrategia”, “esto es un compló”, “sólo debatiré sobre los temas que yo quiera”, aunque hoy con su estrategia de renovación intenta convencer al electorado que se ha liberado de rencores para gobernar este país, así que envía mensajes de amor y fraternidad. Pero a muchos aún no logra convencerlos porque suele ser un personaje contradictorio que un día dice: “Si no gano, esta vez sí a la chingada”, y otro se comporta amable al decir: le deseo lo mejor a Josefina, la fatiga y el estrés es normal en una campaña, luego que la criticaran al sufrir un mareo en un acto público para exponer propuestas en materia de seguridad.

Respecto de Gabriel Quadri se puede decir muy poco, solamente que intenta diferenciarse con propuestas atrevidas; pero su candidatura aún no sale del uno por ciento de las preferencias y de la sombra que le cobija la imagen de la impopular Elba Esther Gordillo.

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